En junio de 2019 busqué de nuevo el código y es este (EN OCTUBRE DE 2020 ES ESTE MISMOS CÓDIGO):

EDUARDO SOUTO DE MOURA: UN ARQUITECTO EXCEPCIONAL

Por Lucía Lucas

Lleno hasta la bandera. Así estaba el Salón de Actos y el Aula Magna de la ETSAM el martes con motivo de la conferencia impartida por el laureado arquitecto Eduardo Souto de Moura. La sensación era extraña, paradójica. Habló de su obra construída, en un momento en que el crédito corría a raudales, en que, el que no construía o invertía en construcción era un tonto. Todo era ladrillo y los arquitectos eran «los reyes del mambo». Todo iba bien, dirían algunos.
Pues no, nada iba bien. Las prisas en construir algo, lo que fuera, no dejaban tiempo de pensar, de reflexionar, de hacer bien las cosas. Todo era para ya. De cualquier manera. A esto se refirió Souto en algún momento y lo criticó. Él es un hombre tranquilo, que le gusta parar, ver, plantearse las cosas. Habla despacio en un español plagado de palabras portuguesas y pausas. Silencios. Tiene las medidas de un hombre tranquilo, la mirada de alguien que está en algún otro lado y la energía de un maestro. Un maestro capaz de haberse realizado como persona a través de la arquitectura, un artista que ha construído con estilo, elegancia y responsibilidad. Un arquitecto con arte y valores, que aún en tiempos en los que todo iba rápido y el dinero se obtenía con facilidad, ha sabido pararse, posicionarse, encontrarse y realizar una obra de calidad para el mundo. 

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